16 de agosto de 2007

Intimidad



Que celosos somos con todo lo que es nuestro: con nuestra casa, nuestro coche, nuestro ordenador, nuestra pareja, nuestra intimidad... Todo lo que es nuestro es sagrado y solo algunas personas y bajo circunstancias muy concretas se puede acceder a esas propiedades privadas.


Sentimos que las cosas a las que podemos llamar nuestras nos protegen y nos hacen sentir seguros. Y que pasa cuando creemos que alguien está pasando la barrera de nuestra intimidad? que saltamos como leones sobre esa persona y defendemos el territorio. O no. O simplemente nos sentimos desprotegidos frente a la inmensidad del mundo. O desprotegidos frente a lo que esa persona desconocida pueda hacer en lo más débil de nuestro ser. Sentimos como que nos quitan nuestro abrigo o nuestra coraza.

Cuando estamos acostumbrados a ser los dueños de nuestra vida, cuando no dependemos de nadie y alguien quiere entrar en nuestra vida sentimos curiosidad y a la vez un poco de recelo. Esto es porque no conocemos a esa persona. Ni sus intenciones, que lo mismo son buenas que no lo son. Cuando hacemos un nuevo amigo todo es paulatino: desde la confianza hasta las ganas de compartir. Pero hasta que se llega al punto de conocer nos sentimos algo bulnerables y desconfiamos de cualquier gesto que parezca extraño.
Pero hay que confiar. Confiar en la gente y en nosotros mismos. Con la posibilidad siempre existente de equivocarnos pero con mil opciones a no hacerlo. Me gusta pensar que la confianza en las personas es posible. Que todo el mundo tiene algo nuevo y bueno que aportar y que casi todas las veces solo nos acercamos a conocer la parte más superficial y vanal de los que nos rodean. Es difícil entrar en el corazón ajeno. Es difícil tanto para la persona que entra como para la que deja entrar. Y una vez que se está dentro... es una pena salir. Es una pena que tantas cosas compartidas en honor a la confianza y a la amistad se pierdan de un plumazo y por los motivos más diversos. También es irremediable que, una vez que se ha salido de la intimidad de alguien no se pueda volver a entrar. Y si existe la posibilidad de entrar de nuevo es que no se había salido del todo. O que el corazón es tan grande que caben infinidad de almas.
Hoy vuelvo a tener esa sensación de intrusión en mi intimidad. En mi territorio. En mi vida. Pero la curiosidad puede con ese recelo. Y mi corazón se vuelve a entreabrir, poco a poco, para dejar entrar y salir los que lo necesiten.


Las relaciones sociales... todo un mundo.

13 de agosto de 2007

Nueva Semana, Nueva Vida

Siempre es bueno ponerse metas. Siempre es bueno ponerse metas y pretender cumplirlas después de pasar página o de capítulo en la vida. Nunca es demasiado tarde ni demasiado temprano para intentar encauzar el tiempo perdido. No hay porqué esperar a año nuevo para poder hacer propósitos.

Hoy, Lunes, he venido a la facultad con otra cara. Con sueño, pero con otra forma de ver el verano. Este fin de semana me ha servido para darme cuenta de que soy una cabezona y que cuando estoy con algo metido en la cabeza no veo tres palmos más alante. Dejemos de encabezonarnos con las cosas que además y para colmo de males, no nos hacen bien. Puede ser que en ocasiones peque de insensible pero voy a volverme algo más "pasota". Las cosas de ahora en adelante van a dejar de marcarme con fuego para simplemente resbalarme. O al menos algunas cosas. Las malas, para ser exactos. Y voy a aplicarme la máxima de "Todo tiene la importancia que cada uno le quiera dar". Lo mismo para mi es una catástrofe llegar tarde a una cita. Y lo mismo para otra persona es lo más normal del mundo.

Y por último, resaltar que cuando un problema tiene solución no es necasario preocuparse. Y si por el contrario no lo tiene, para que nos vamos a preocupar? Ya solo falta aplicarse el cuento.




Hoy, estoy cargada de buenas intenciones. Veremos a ver mañana. Pero soñemos hoy.




P.D: No sé que tendrá la playa que siempre cambia mi manera de ver, y de verme. Gracias! Y a todo aquel que estos días me haya estado aguantando...

Un besazooo! os mereceis un trocito de cielo. O de mar.

10 de agosto de 2007

Despertar


Hoy la mañana de nuevo amaneció gris. Y así sigue estando.

Hoy sólo voy a compartir una canción que ha venido a mi memoria por varios motivos. Uno porque me recuerda a una persona que he perdido. Aunque ahora mismo esté en la misma ciudad. Y el otro, para dedicarsela a todos aquellos que como yo hoy se habrían quedado en la cama para no despertar en un largo periodo de tiempo. Para todo aquel que al menos en sus sueños no se encuentre perdido. Porque, los sueños nos mantienen vivos. Por ahora.




Despiertame, El Canto Del Loco



"No quedan sueños


Los ha arrastrado el mar


Te deja seco


Te quita hasta el hogar


No veo nada


No queda ni un papel


No vale nada



Despiértame


Di Que paraste el tiempo y nada sucedió


Y acuéstate


Vuelve a contarme el cuento donde acaba bien


Y ahora lo pienso


No veo la razón


Que triste es esto


La tierra se enfadó


La roca suena


A llanto de perdón


Los cuerpos pesan


Despiértame


Que paraste el tiempo y nada sucedió


Y acuéstate


Vuelve a contarme el cuento donde acaba bien "

9 de agosto de 2007

La Luna y El Sol


"Hoy, el día amaneció gris. Y un poco más tarde, el sol apareció en el cielo. Unas pocas nubes lo ataban a las tinieblas y la luna no había aparecido en toda la noche. Solo había oscuridad. Pero después de una larga espera, amaneció. Pero el sol estaba triste, no se atrevía a ser el mismo de todos los días.


Hay cosas, que por mucho que pase el tiempo, maduremos, crezcamos y aprendamos no sabemos reaccionar. Al igual que ayer, hoy no estaremos preparados para una tormenta inesperada, aunque podamos concienciarnos de que puede pasar y de que no conseguirá tumbarnos. Pero nos mojará. Y tardaremos en secarnos. Por muchas tormentas que nos hayan caído encima. Hoy, la mañana estaba enrarecida, tormentosa. Y el sol, todavía temblaba de frío después de la tormenta.


No se cansará el sol de levantarse todas las mañanas? Si, se cansa. Muchas veces las nubes están aquí aunque no se vean. Porque la mayoría de las veces el sol no remolonea a la hora de darnos su calor. Le gusta. De vez en cuando, el sol se cansa de sonreír cuando la luna se burla de su luz. Solo a veces. Solo cuando el sol no estaba muy seguro de si debe seguir iluminando. Y el sol grita, intenta librarse de las nubes, amigas de la noche y de la luna, y marcar el curso de la vida.

Y de donde saca el sol las fuerzas para iluminar? de dentro. De la energía que le es innata. De todo lo que le rodea. De las miles de estrellitas que lo acompañan en la lejanía. Y aunque algunos días sea perezoso el sol seguirá iluminando. Todavía no ha habido tormenta, ni noche, ni astro capaz de apagar el sol. Pero se muestra tímido después de una noche tormentosa.

Puede pasar que el sol se vea eclipsado por la luna. O por la tierra. Pero cuando es la luna la que impide ver, por más que el sol siga su camino e intente no tropezar más, si la luna se encabezona en lo contrario, el sol no puede seguir iluminando. La luna debe, al menos, confiar en el sol. Y creerlo. Y aceptarlo. Que las distancias siguen siendo las mismas que antes y nadie pretende quitarle terreno a nadie. Ni cuota de iluminados.

El sol, a veces tan lejos y a veces tan cerca. A veces escondido y a veces no.


El sol seguirá brillando. Pero si por él hubiera sido, se habría quedado escondido en una esquina hasta que las nubes se cansaran de esperarlo. Pero sigue vivo, y eso es lo que cuenta. "

7 de agosto de 2007

Después de un Tiempo

"Uno nunca sabe cuando pueden pasar estas cosas. Cuando de pronto la vida se queda congelada en un segundo. Un segundo tan largo en el que nos da tiempo a mirar a nuestro alrededor y salirnos de nosotros mismos para observar nuestra vida.

Hacia tiempo que no lo hacia.
Que no limpiaba mis sentimientos.
Que no abría de verdad los ojos y observaba mi alrededor.
Que no miraba mi vida desde fuera.
Que no me fijaba en el como y el porqué de las cosas.

Hacía tiempo que no lloraba.

Por la prisa o por no tener necesidad.
Que no volvía la mirada al pasado.
Que no pensaba en donde y como empezó todo.
Hacía tiempo que los recuerdos habían dejado de atravesarme como puñales.

Casi dos años.
Como cambia una vida en tan poco tiempo. Que son dos años para la historia? Y sin embargo, lo mucho que suponen en la historia de la persona.
Es inútil pensar en culpables. No sirve para nada intentar solucionar tantas preguntas dolorosas.
Hoy un pedacito de pasado ha vuelto a caer en mis manos. Y no he sabido como reaccionar. De pronto han brotado, sin querer, dos lágrimas silenciosas.

Y he comenzado a pensar... cuanto esfuerzo y sacrificio cuesta sacar una vida a delante. Cuando se encuentra completamente hundida, sin pilares ni salva-vidas a la vista. Y la vida sigue.
Y uno se da cuenta de que la verdadera felicidad está en pequeñas cosas como sonreír y tomar café. Y como
" Los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad..."

Y maduramos. Vemos las cosas de otra forma. Como, sin quererlo, desearlo ni planearlo, la cabeza llena de pajaritos se vacía. Y nos enfrentamos a una realidad completamente distinta a la que nos habían contado. Aquellos fantásticos días en los que la ignorancia era indudablemente la felicidad. Y corremos el peligro de que nuestro corazón se oculte, se encierre, detrás de una coraza invisible que rara vez se traspasa. No podemos aceptar más dolor. Ni queremos dar la oportunidad de que se nos infrinja un dolor que la mitad de las veces no entendemos.
Pero, encerrándonos no nos hacemos más daño? guardamos ese dolor, sin apoyarnos en aquellos que quizá tengan las claves que no alcanzamos a ver. Decidimos auto-engañarnos pensando que "si no lo dices es como si no pasara".
Esto es la vida, señores. Y se aprende a palos. Aunque no nos guste reconocerlo. Es más, aunque no queramos verlo y prefiramos endurecer nuestro corazón. Si nunca nos hubieran herido no habríamos descubierto como es el mundo en realidad. Viviríamos toda la vida en "Matrix".
Los errores, aunque ajenos, nos enseñan a vivir. Nos hacen madurar. Por lo que a veces y en cierta medida son necesarios. El dolor es propio de la condición humana, igual que los errores.
De todas formas, es necesario elegir nuestros errores. Aunque solo sea para volvernos a equivocar.

Y a todas estas conclusiones me llevan las lágrimas hoy. Quizá sea la tarde gris. O la lejanía de algunas personas. Pero he de decir, que mis lágrimas no son del todo tristes. Sin ellas no me habría dado cuenta de que efectivamente, soy feliz.

Pero somos así.
Siempre queremos más. Y mejor."

P.D: sonreíd, esto es la vida y solo estaremos por aqui una vez.

5 de agosto de 2007

Anoche


La noche...
Que pasará en nosotros cuando cae el día y aparece en el cielo la guia de los marineros? Para mi es como... una fuerza atrayente, hipnotizante. A altas horas, en la soledad de la noche y contemplando la luna... Noche perfecta de verano. Y que pasa cuando contemplamos algo tan bello? que comenzamos a pensar, a imaginar. A soñar. Y generalmente aparecen cosas preciosas de esas horas únicas que solo nos pertenecen a nosotros. En esa soledad creo yo que el autor escribió este poema. Tan corto y tan profundo a la vez.
Cuando uno se libera de las pasiones descubre la verdadera belleza de las cosas.

Anoche,
en el momento que hablaba contigo,
sentí que el corazón le mentía a mi destino.

Anoche,
pensé en el futuro y mi pasado,
conquiste en un instante mi presente
y eleve mi mirada hacia tu luna,
volví a creer,
idealice el amor que quiero
y en él,
a pesar de todo estás ausente.

Anoche,
mientras las horas envolvían mi mente,
y mi soledad se apagaba a tu lado,
revisé mi alma tan intensamente
que no pensé en nada,
no ilusioné mi vida,
la realidad de ti me había atrapado.

Anoche,
el calor de tus labios me decía tu amor,
y el amor de ambos fue el ahora... sin temor

Mientras la noche sea cómplice no habrá miedo al amor...

Fernando Mora

1 de agosto de 2007

De Querer y Necesitar


Vaya dos verbos. Tan parecidos y tan diferentes a la vez.

Ambos indican cierta posesión.

Para la RAE Querer es un verbo de amplio significado. El primero es "Del lat. quaerĕre, tratar de obtener" y el segundo " m. Cariño, amor ". Yo voy ha hablar de ambos. Mezclados. Porque muchas veces cuando ansiamos conseguir algo es porque lo queremos, lo amamos y se convierte en algo imprescindible en nuestras vidas. Entonces es cuando se dice que lo "necesitamos". Cuando nuestras vidas dependen de la obtención de ese "algo". En el diccionario: necesitar: "(Del lat. necessĭtas, -ātis) 1. tr. Obligar a ejecutar algo. 2. intr. Tener precisión o necesidad de alguien o algo".

Y bueno, aquí es cuando entra la subjetividad de cada uno. Porqué queremos? porqué necesitamos? Puede ser que necesitemos sentirnos llenos de ese todo que para nosotros significa poseer ese algo. Y que ocurre cuando no lo tenemos? Que puede ser que nos frustremos o sintamos vacíos, sin rumbo.

Cada persona se marca sus metas. Sus limites. Y quiere conseguirlas cueste lo que cueste. Pero a veces la luz cegadora de nuestras pasiones internas no nos permite discernir entre si en verdad lo que queremos es lo que necesitamos o lo que necesitamos es lo que queremos.

Por ejemplo: yo quisiera tener mil pares de zapatos. Pero los necesito? Realmente eso mejorará mi vida? Seguramente no. Pero mi pasión, mi atracción por los zapatos, hace que mi razón se ciegue. Que no conciba una vida sin ellos. Que incluso cometa locuras por conseguirlos.

Pero sin darme cuenta, llega un momento, un instante de claridad en el que el cielo se abre y una voz silenciosa grita en tu interior: "Qué locura es esta? Qué pretendes con todo esto? Mil pares de zapatos son muchos, es excesivo, más de los que necesitas. Confórmate con lo que tienes". Esa, señores, es la voz de la conciencia. Que después de un largo letargo adormilada por el olor de los zapatos nuevos despierta y ve la realidad. Y hace que vea el mundo de otra forma. O al menos mi propio armario. Y... cuando uno descubre que piensa por si mismo y le va bien, siente cierta sensación de vértigo, de poder que a veces no sabe muy bien controlar.
Descubre como los zapatos, aunque los quisiera, no los necesitaba y aprende a verlos de otra forma. Como un complemento necesario para la vida, no podríamos andar en invierno descalzos, seguimos necesitándolos, pero de otra forma distinta.

Esa sensación de vértigo puede convertirse, a veces, en soberbia. Pero de nuevo aparece la razón para poner freno a esto y hacernos recapacitar. Es la sensación de manejar nuestra vida la que, para variar, nos hace sentir mejor.
En fin señores, que no es lo mismo necesitar, que querer... que poder. Y no siempre es lo más deseable. Como humanos que somos nos equivocamos. Pero para ello está nuestro pepito grillo, o campanilla, para hacernos aterrizar en la tierra con más o menos delicadeza. Que vivo y que feliz se siente uno cuando consigue dominar ya no digo su vida, si no sus sentimientos. Es una pequeña victoria que solo la experiencia y la madurez nos permiten ganar.

Aun así, dejemos a nuestras pasiones equivocarse, puede que estén algo desorientadas y no conduzcan al camino correcto, pero nos hacen vivir y crear "grietas" en los muros de nuestra vida. Y aprender.

Soñemos con la vida que queremos. Y , solo a veces, necesitamos.

Un Poquito de Mi

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Granada, Granada, Spain