9 de agosto de 2007

La Luna y El Sol


"Hoy, el día amaneció gris. Y un poco más tarde, el sol apareció en el cielo. Unas pocas nubes lo ataban a las tinieblas y la luna no había aparecido en toda la noche. Solo había oscuridad. Pero después de una larga espera, amaneció. Pero el sol estaba triste, no se atrevía a ser el mismo de todos los días.


Hay cosas, que por mucho que pase el tiempo, maduremos, crezcamos y aprendamos no sabemos reaccionar. Al igual que ayer, hoy no estaremos preparados para una tormenta inesperada, aunque podamos concienciarnos de que puede pasar y de que no conseguirá tumbarnos. Pero nos mojará. Y tardaremos en secarnos. Por muchas tormentas que nos hayan caído encima. Hoy, la mañana estaba enrarecida, tormentosa. Y el sol, todavía temblaba de frío después de la tormenta.


No se cansará el sol de levantarse todas las mañanas? Si, se cansa. Muchas veces las nubes están aquí aunque no se vean. Porque la mayoría de las veces el sol no remolonea a la hora de darnos su calor. Le gusta. De vez en cuando, el sol se cansa de sonreír cuando la luna se burla de su luz. Solo a veces. Solo cuando el sol no estaba muy seguro de si debe seguir iluminando. Y el sol grita, intenta librarse de las nubes, amigas de la noche y de la luna, y marcar el curso de la vida.

Y de donde saca el sol las fuerzas para iluminar? de dentro. De la energía que le es innata. De todo lo que le rodea. De las miles de estrellitas que lo acompañan en la lejanía. Y aunque algunos días sea perezoso el sol seguirá iluminando. Todavía no ha habido tormenta, ni noche, ni astro capaz de apagar el sol. Pero se muestra tímido después de una noche tormentosa.

Puede pasar que el sol se vea eclipsado por la luna. O por la tierra. Pero cuando es la luna la que impide ver, por más que el sol siga su camino e intente no tropezar más, si la luna se encabezona en lo contrario, el sol no puede seguir iluminando. La luna debe, al menos, confiar en el sol. Y creerlo. Y aceptarlo. Que las distancias siguen siendo las mismas que antes y nadie pretende quitarle terreno a nadie. Ni cuota de iluminados.

El sol, a veces tan lejos y a veces tan cerca. A veces escondido y a veces no.


El sol seguirá brillando. Pero si por él hubiera sido, se habría quedado escondido en una esquina hasta que las nubes se cansaran de esperarlo. Pero sigue vivo, y eso es lo que cuenta. "

1 comentario:

Ana Cervantes dijo...

Bonita, profunda y cierta moraleja. Qué caprichoso es el sol, verdad? Es bonito no saber cómo va a estar el sol cada día...

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